En 1731, comienzan los trabajos de la Capilla y las obras se suceden al mismo tiempo que se va desarrollando el jardín y el uso del agua. Se puede ver cómo ésta, se va distribuyendo por la finca, dando un servicio doméstico, agrícola y ornamental que se vuelve estéticamente admirable cuándo alcanza la singular Ría Barroca de los Estanques.

En años posteriores se realizan muevas actuaciones. Interviene el jardinero francés Francisco Vié, probablemente en el rediseño del parterre del Jardín principal y en la Carrera de Tilos. Entre otras, construyó sobre el molino de la Ría, lo que se llamaba una “casita suiza”, edificación ornamental que estaba de moda en jardines de la época. Afortunadamente, ese añadido se eliminó y con sus piedras se construyó lo que fue la casa del Capellán. El molino, se usó para la instalación del generador que durante algunos años suministró energía eléctrica en las dependencias del Pazo.

Diversos enlaces familiares han llevado a que con el tiempo la propiedad del Pazo de Oca, haya recaído en el Ducado de Medinacelli y en la actual XVIII Duquesa de Medinacelli, Dña. María Victoria Eugenia Fernández de Cordoba y sus sucesores los Duques de Segorbe, D. Ignacio de Medina y Fernández de Cordoba y su esposa Dña. Maria da Gloria Princesa de Orleáns-Braganza.

Fué declarado en 1982, Conjunto Monumental del Patrimonio Artístico Nacional de España y hoy es regido y administrado por la Fundación de la Casa Ducal de Medinacelli. Son 14 Hectáreas en las que conviven, jardines ornamental y hortícola, edificaciones de los propietarios del Pazo y agropecuarias, riachuelos, estanques, cultivos agrícolas intramuros y extramuros y el bosque.

Se consiguieron con el paso de los años y después de las vicisitudes lógicas de la Historia, unas formas con la suficiente entidad para que su originalidad sea considerada como un lugar muy destacable en el mundo de la Jardinería. El eclecticismo es la primera definición que se le puede aplicar. Pero es un eclecticismo ordenado, en donde cada estilo, cada época y cada uno de los jardines individuales que conforman el conjunto, son únicos y están bien definidos en su función ornamental general.

Ese jardín ecléctico, es fruto de una formación continuada. Duró muchos años y a medida que pasaban éstos, el jardín se vio influido con las modas, los gustos de cada propietario, las guerras y los altibajos en la conservación e incluso el propio desarrollo natural de muchas de las especies plantadas. (Cuándo se plantaron algunas de ellas, ni siquiera se conocía, cuál sería su futuro desarrollo y sus necesidades específicas).

 

Los jardines del Pazo son visitables y se accede a ellos por un gran portalón y a través del zaguán en donde figuran confrontados en los muros del local, los escudos de las familias Neira y Luaces. Al traspasarlo, nos hallamos ante un espacio señorial, en donde lo primero que nos encontramos son las escaleras de subida a las estancias superiores y a un patio ajardinado centrado en la fuente ornamental barroca trilobulada, que se rodea de la fachada de arquería, con su galería acristalada del s. XIX, muy adecuada para el invierno.

Es en esos días invernales, cuándo las hermosas y antiguas Camelias que viven en los jardines del Pazo, ofrecen todo su espectáculo floral colorista, frente a la Galería. Algunas de ellas, como la gran Camellia japonica bicolor, al lado de otras hermosas Camelias más, se hacen protagonistas del lugar en donde una magnífica obra topiaria en seto de Buxus sempervirens , enmarca la Fuente Trilobulada de Oca, tantas veces pintada y fotografiada.

Completa el patio ajardinado, el ala del edificio que conforma la L de la planta del Pazo. En lo alto, se puede ver la “Piedra parlante”, en la que se lee la palabra PROSI-GA y la fecha 1746. Es una petición de D. Andrés Gayoso a sus descendientes para que continúen la construcción. Sus descendientes ya no pudieron seguir la idea. Terminaba un siglo que traía grandes nubarrones políticos y comenzaba el siglo XIX con fuertes augurios de guerras en Europa. El antiguo régimen señorial desaparecía con la revolución francesa y cambiaba el mundo de una forma radical que ya no permitiría la recuperación del sistema señorial imperante en el s. XVIII.

Desde el patio, parten los accesos a los jardines y a la finca agrícola. Se ve el hermoso hórreo gallego, el invernadero y entre éste y la fachada trasera de la Casa del Capellán se localiza una obra de jardinería muy especial, como es el Laberinto de Boj. La obra topiaria en Oca es excepcional, los setos del Jardín de la fuente Trilobulada, el Laberinto de boj, las grandes sierpes superpuestas en los setos que bordean la bajada al campo agrícola, las formas que enmarcan los cuadros del jardín Geométrico, los dibujos del jardín de Nudos, el Jardín de la Mona, los largos setos de la Carrera de Tilos, los enmarques de los cuadros del jardín Hortícola y las formas podadas de muchas plantas y grupos de plantas. Todo ello es fruto de años de una continua laboriosidad estética admirable.

Un recorrido por las distintas partes de los jardines, puede comenzar bajando las escaleras aterrazadas de las Sierpes, cubierta a modo de paseo sombreado, por dos hileras laterales de frutales. A mano derecha se encuentra el hermoso hórreo y las dependencias para los trabajos agropecuarios y a mano izquierda, el Laberinto de Boj con el Invernadero secular, gemelo del que existe en el Pazo de Santa Cruz de Ribadulla.


© Daniel Domínguez / José C. García - 2006