Queda por visitar entonces, lo que es el jardín privado del Pazo, en donde se localizan verdaderas joyas botánicas, muchos ancianos ejemplares de flora exótica, las grandes y antiguas Camelias, el jardin italianizante que casi no se aprecia, debido a la frondosidad y crecimiento de arbolado exótico, el jardín hortícola, los naranjos más antiguos de Galicia, la fuente y el descanso de Jovellanos, el jardín del Estanque Redondo, la carrera de Bojes, el invernadero, la fuente de Jovellanos, el bosque mixto de camelias, árboles autóctonos y árboles alóctonos, nacidos  todos en común con el paso de los años por la germinación silvestre de las semillas de tantas plantas ornamentales que allí conviven, las cascadas del regato Castilán, el molino, el estanque grande y multitud de  especies de árboles, arbustos y plantas de todo tipo.

No es fácil intentar en éste pequeño trabajo, describir todo lo que encierra el Jardín  privado del Pazo de Santa Cruz de Ribadulla y su bosque, pero hay un medio para disfrutar realmente e “in situ” de él. La vista es posible y hay un horario que lo permite. La persona encargada de acompañar a los visitantes,  es un gran conocedor de la flora del Pazo. Una persona amable, que responde a cualquier pregunta sobre los árboles y plantas que allí viven. Además de conocer todas sus especies, sabe los nombres botánicos de todas ellas y sus hábitos y condicionantes de supervivencia.

Al acceder al jardín privado, siempre en visita guiada y horario restringido, nos encontramos en primer lugar el invernadero centenario y una masa monumental florística, que con el paso de los años, ha ganado la partida a las ornamentaciones arquitectónicas del jardín. Es tal la variedad y crecimiento de árboles y arbustos centenarios, que desarrollan todo su volumen por expreso deseo y gusto de los propietarios, que a primera vista, poco se puede apreciar de los diseños sucedidos en el Jardín íntimo a través de los siglos.

Aquí se van viendo, grandes árboles y rarísimos especimenes, tal es el caso de los centenarios helechos arborescentes (Dicksonia antarctica), altísimas palmeras (Washingtonia robusta y Phoenix canariensis), hermosísimas y enormes Magnolias solitarias o en alineamientos ( M. soulangeana, M. campbelii, M. grandiflora, etc.), Criptomerias (Criptomeria japonica), muchas Camelias y entre ellas un anciano ejemplar de Camellia reticulata ‘Captain Rawes’, (probable hermano o progenitor del que existe en el Pazo de Oca), multitud de especies de Rododendros y azaleas (R. arboreum, R. luteum, R. obtusum, R.mucronatum, R. ponticum,etc.) preciosos árboles de Júpiter (Lagerstroemia indica) y un sinfín de especies y variedades raras, y que pueden servir como ejemplo, el Prunus laurocerus camelliaefolium’, el  Chinoto (Citrus myrtifolia) o la hermosa y delicada Kalmia latifolia.

Al parecer, el Maestro Jardinero Grandpont, que había sido contratado en París en los primeros años de la década de los ochenta del siglo XIX,  para desarrollar el jardín de La Quinta que el banquero Ezequiel de Selgas y su hermano el historiador Fortunato de Selgas, habían diseñado para su finca de El Pito (Cudillero, Asturias), trabajó junto al VIII Marqués, llamado familiarmente Tío Iván, en la remodelación del Jardín privado. Después de comenzar el replanteamiento y desarrollo del Jardín de la Fundación Selgas-Fagalde, el Maestro jardinero Grandpont, trabajó en varios jardines del Norte de España entre ellos en el de Santa Cruz de Ribadulla. Su obra en Cudillero, fue continuada en La Quinta de los Selgas, por el jardinero también francés Henri Rigoreau y sus descendientes.

La estructura formal del Jardín, se ha visto anulada por la pasión botánica del que le contrató, Iván Armada y Fernández de Córdoba, VIII Marqués de Santa Cruz de Ribadulla. Las plantaciones botánicas del VIII Marqués superaron a todos sus antecesores y  las distintas especies a las que se les permite su crecimiento natural, consiguen que no se pueda apreciar el diseño del jardín en toda su amplitud. Los demás familiares que se han sucedido en la propiedad, han tenido siempre a  gala, el tocar lo menos posible la obra de su afamado Tío Iván y dejan que las distintas especies sigan su tiempo de vida de la forma  más natural posible.

 Pocos son los jardines que hoy en día tienen el privilegio de contar con datos, fechas y comentarios de lo que se compró y plantó. Pero en la Granja de Ortigueira, la familia conserva lo que  llaman ‘Cuadernos del Tío Iván’, en donde las anotaciones de las especies y variedades compradas en viveros de toda Europa, permiten hoy, datar mucha de la Flora del la Finca. A los distintos ejemplares singulares o grupos de la flora del Jardín, se les puede seguir su rastro en muchos viveros europeos de la época. Van Houtten, Le Roy de Angers, Loureiro Marqués, Cartes, Vilmorin o Juro, son algunos de los viveros que se relacionan junto a las distintas variedades, número de ejemplares y otras consideraciones.

La visita discurre por el jardín y más tarde por el bosque mixto que se ha creado de forma natural. Conformado por especies autóctonas como Alcornoques (Quercus suber)y robles (Quercus robur)y por Camelias que han creado un sotobosque denso, fruto de la germinación natural de sus semillas durante casi doscientas años. El  Estanque Redondo, el largísimo alineamiento doble de la Carrera de Bojes seculares (Buxus sempervirens) que bordea el sendero por el que caminamos, el Estanque grande enmarcado por poderosos Tuliperos de Virginia (Liriodendron tulipifera), el busto del jardinero Pereira junto a la enorme Sobreira (Quercus suber), la Bola del Mundo, la Gruta, el regato Castilán y la fuente de la Nogueira(Juglans regia) con flora asociada a  lugares húmedos, la cascada, puentecillos, molino y el ‘Descanso de Jovellanos’.

En lo más recóndito y del bosque, se encuentra un pequeño espacio con la fuente y la mesa que llaman el ‘Descanso de Jovellanos’. La tradición dice que era aquí en donde se sentaba a escribir y descansar una de las personalidades españolas más importantes del siglo XVIII y comienzos del XIX. El Ilustrado Melchor Gaspar Baltasar de Jovellanos (1744-1811), multifacético ensayista, poeta, dramaturgo e historiador, promotor en toda España de las Sociedades Económicas del País y político importante de la época, miembro de distintos Gobiernos, durante su azarosa vida en la Guerra de la Independencia contra Napoleón Bonaparte, naufragó en 1811 frente a la Ría de Muros y Noya (Provincia de A Coruña).

Fue acogido durante varios meses en el Pazo, por Juan Ignacio de Armada Caamaño y Mondragón, V Marqués de  Santa Cruz de Ribadulla, Teniente General de los Reales Ejércitos y que había sido Gobernador de la Provincia de Maracaibo (Venezuela). Juan Ignacio de Armada Caamaño y Mondragón había organizado y dirigido el Batallón Literario de la Universidad de Santiago de Compostela que se cubrió de gloria en la guerra contra los invasores franceses. Durante su estancia en Santa Cruz de Ribadulla, Jovellanos escribió su conocida ‘Memoria en defensa de la Junta Central’. Comenta también que fue ese tiempo pasado allí, uno de las mejores de su vida, a pesar de estar en plena Guerra de la Independencia.

De vuelta hacia la salida, pasamos por senderos que enmarcan los alineamientos de Camelias y Magnolias. Formaciones arboladas entre las cuales aparecen especimenes sobresalientes. Las tallas de algunos de éstos ejemplares son excepcionales como es el caso de la Magnolia grandiflora y la poderosa trepadora (Eleagnus pungens) que desde el suelo sube hasta la copa de la mayor magnolia que hay en el Pazo y probablemente en Galicia y España). Cerca del edificio, se localizan varios naranjos, restos de las plantaciones primitivas de cítricos. Uno de los ejemplares, un vetusto ejemplar, alcanza dos metros de perímetro, una medida fuera de lo común.

Queda, como broche final, comentar la alineación de las ancianas Camelias. Consideradas las más antiguas de Galicia en base a los manuscritos del Tío Iván. El botánico citado anteriormente, Carlos Rodríguez Dacal, comenta en su artículo titulado “Camelias monumentales de Galicia”, publicado en la revista “La Camelia” (Nº 3), de la Sociedad Española de la Camelia, que una de las camelias, situada en una de las alineaciones, podría tratarse del pié más añoso de la propiedad, a pesar de vivir agrupada con otras viejas camelias y junto a elevadas Magnolias. Añade que figura en las “Libretas del Tío Iván” (año 1.877), y que éste, la denomina “Camelia vieja”, con un porte de 7 metros de altura en aquellos años.Teniendo en cuenta los años que se necesitan para alcanzar esa altura en una Camellia japonica,  situaría la plantación de  ese espécimen monumental, a finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX.

En el “Catágolo Galego de Árbores Senlleiros”, iniciado por la Xunta de Galicia, aparecen registradas 9 especies, unas con ejemplares individuales y otras con centenares de árboles  (Retícula de Olivos y Carrera de Bojes), que por su historia, dendrometría, originalidad y edad, deberán ser atendidos con una especial protección que permita a nuestros actuales y futuros ciudadanos el disfrute de tan admirable complejo florístico. Son tan enormes los costes económicos que debe originar el cuidado de éste formidable arboreto, que tendrán que ser las autoridades las que sin duda deban colaborar en su mantenimiento. Los demás, tenemos la suerte de poder disfrutar con el debido respeto, lo que unos propietarios apasionados por las plantas y las camelias, han mantenido desde hace siglos hasta hoy en día, en  un lugar como es, el Pazo de Santa Cruz de Ribadulla.

 

©Daniel Domínguez Fernández/José C. García - 2007