Existen lugares en el mundo, que parecen predestinados a figurar de una u otra manera en la Historia. Parecen tocados por una varita mágica que les hace aparecer una y otra vez y por los más dispares motivos en acontecimientos que enmarcan para siempre su singularidad.

¿Qué tienen que ver, las Camelias, el Cancionero medieval Gallego-Portugués, las ostras, las guerras europeas de los siglos XVIII y XIX, los monasterios ascéticos, Sir Francis Drake, Julio Verne….? Multitud de motivos interrelacionan todo ello con éste lugar tan especial que es el Pazo de Torres Agrelo.

Pocos lugares hay, en donde las circunstancias históricas y la belleza paisajística se reúnan de tal manera como ocurre con éste lugar, hoy reconvertido por sus actuales propietarios en un magnífico establecimiento hotelero . Su hermoso edificio, su Jardín y en él sus Camelias, forman un conjunto armónico que es un observatorio privilegiado sobre la plácida ensenada que conforma la Bahía de Rande y la Isla de San Simón, situados geográficamente en la preciosa Ría de Vigo .

 

Muy cerca, en un promontorio al que se puede ir caminando, se encuentra otro lugar privilegiado del mundo de las Camelias en Europa, como es el Castillo de Soutomaior con su colección de Camelias y su magnífico arboreto, en el que además de sus grandes ejemplares de árboles exóticos, sobresalen sus ancianas Camelias sin duda plantadas en la misma época del siglo XIX que las plantadas en el Pazo de Torres Agrelo.

El Pazo Torres Agrelo está construido sobre el mismo solar donde lo estuvo el castillo de Rubín de los Sotomayor. Posteriormente en ese lugar en el siglo XIV se construyó un convento franciscano que un incendió destruyó, fue restaurado, y sobrevivió con diversa fortuna hasta el siglo XIX cuando se produjo la exclaustración debido a la desamortización siendo abandonado.

Posteriormente, se construyó el edificio actual de planta rectangular con dos torres almenadas enmarcando un cuerpo central donde se situa el escudo rematado por una gran bola.

En su interior destacan los espléndidos azulejos de Triana del recibidor, una espectacular escalera de castaño, y las vidrieras policromadas que visten puertas y ventanas.

Sentarse a la sombra de las Camelias, en el Jardín del Pazo de Torres Agrelo, contemplando las vistas panorámicas sobre la Bahía de Rande y la Isla de San Simón, nos hace rememorar los muy lejanos años del Imperio Romano, en que éstos recogían y transportaban las sabrosísimas Ostras de la Ensenada para disfrute de sus emperadores. Hoy, son conocidas en todo el mundo como “Ostras de Arcade”, nombre de la población limítrofe.

El Trovador Meendiño, ha dejado en la historia del cancionero medieval Gallego-Poturgués, una de las más hermosas Cantigas de Amigo. Aquella que comienza:

Sedíam'eu na ermida de San Simón

E cercaronm'as ondas do mar

Que grandes son

Eu atendendo o meu amigo

Eu atendendo o meu amigo.


Allí, en esa pequeña isla frente al Jardín de Torres Agrelo, se fueron sucediendo hechos históricos, como los ataques de Sir Francis Drake y otros que obligaron a los monjes franciscanos a dejar el monasterio insular y retirarse al lugar de Agrelo, pero fue una de las batallas más importantes de las guerras europeas, la que hizo pasar a la Historia mundial, la Bahía de Rande.

La flota española de la Indias, llamada de la Plata, que regresaba de las posesiones americanas, con su transporte de oro, plata y piedras preciosas, y que estaba protegida por las fuerzas navales francesas que eran aliadas de España  en aquellos momentos históricos, fondeó en esa apacible ensenada para protegerse del ataque de la Armada de la coalición Anglo- Holandesa. La batalla fue terrible y los barcos de la coalición franco-española fueron hundidos , parte del botín fue ganado por los ingleses y holandeses, otra parte se salvó desembarcándola en tierra y es recuerdo popular que la mayor parte se hundió en la Bahía de Rande junto con los barcos que la transportaban.

Durante éstos últimos siglos hasta hoy en día, multitud de expediciones han intentado recuperarla sin éxito y es aquí donde entra la Literatura universal con la figura de Julio Verne.
En su libro” 20.000 leguas de viaje submarino ”, Julio Verne describe el lugar donde el Capitán Nemo consigue sus riquezas para su Nautilus, yendo cuando lo necesita, a recoger en la Ría de Vigo el botín de la flota hundida y que se encuentra en las profundidades de la ensenada de Rande desde el día de la famosa batalla marítima.

Esa batalla naval que marcó la Historia de España y afianzó aún más, el dominio marítimo británico, ocurrió frente a Torres Agrelo, un Pazo situado en un lugar de la comarca de las Rías Baixas de Galicia, con un clima y suelo privilegiado. Éste clima y suelo, permite que los formidables ejemplares de Camellia japonica, Camellia sasanqua y muchas otras especies más de flora exótica, vivan tan a gusto, como si estuviesen en los países de los que son originarias.

 

 

© José C. García / Daniel Domínguez