Nada más entrar por el sendero de acceso a la finca del Pazo Torres Agrelo, observamos a la derecha, una buena explotación vinícola con el emparrado típico de los viñedos de la zona. El vino albariño desarrolla aquí, como en otros lugares de las Rías Baixas, sus agradables cualidades organolépticas. A las izquierda de nuestro caminar, son precisamente las Camelias, las que nos dan la bienvenida, junto a otras especies ornamentales.

 

 

 

Siempre, en los Pazos gallegos, la piedra granítica de sus edificaciones y demás ornamentos exteriores y la flora de sus jardines, se unen de manera única y armoniosa con el paisaje circundante.

Los pazos que están localizados en el medio rural, a pesar de ser en la mayoría de los casos, vivienda ocasional o veraniega de las clases aristocráticas, han mantenido un fuerte lazo de unión con el mundo campesino que les rodea

Pero también siempre, la separación entre los dos mundos, se hace a través de las masas vegetales ordenadas de sus jardines, con especies casi siempre exóticas, que dan a la residencia aristocrática, una solución de continuidad con la vida y la tierra que les rodea. Las vivencias religiosas, se evidencian en las Capillas que los propietarios pacegos, mantienen siempre al lado de sus palacios.

Justo al final del sendero y antes de girar hacia el Pazo, se encuentra una de las joyas botánicas del lugar y posiblemente ejemplar único en Europa por la especie, por el tamaño y por su magnífica y olorosa floración.

 

La gran Camellia sasanqua " BARÓN DE SOUTELINHO ” de Torres Agrelo es un ejemplar único.

Arbol especial, con una floración tan aromática que sorprende siempre a los que desconocen esa cualidad que tienen algunas especies del Género Camellia.

 

Muchos son los aficionados a la Camelia, que año tras año, en los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre se acercan a disfrutar de su magnífica floración.

 

 

              

 

© José C. García / Daniel Domínguez